Vivir más tranquilo: algo complicado, objetivo fundamental del camino, primero y ultimo paso dado a dar.
A lo largo de la búsqueda hube de cambiar el significado de la palabra infinitas veces. Empezó siendo una tranquilidad tensa, forzada, como un sofocamiento. Hoy día la tranquilidad es para mí algo un poco menos estático. La tranquilidad está muy ligada a la aceptación; a la capacidad de fluir a través de la vida propia. A una libertad mayor de elección, y una amplificación de la capacidad de sentir.
Ultimamente me estoy encontrando con problemas para estar tranquilo. Según mi propio análisis estoy aparece por mi orgullo, quiero ser como yo quiero, y no como soy. Y para eso me arrastro, me presiono y me coacciono. Me pongo nervioso, asustado. Algo que me pasa es que me dan dolores en el hígado cuando me pongo nervioso, como si estuviera empachado de nervios, o malas vibras. Aprender a estar más tranquilo es algo largo, y con oscilaciones. Cuestión de elecciones, y también de palabras, porque definirlo qué es estar más tranquilo es parte de estar más tranquilo (o quizá no definirlo).
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